Apellidos con sangre de atleta en las venas. Estudiosa, ascendosa en casa, de carácter jovial, bella tal cual la Chica Barbie del Deporte Boliviano como lo son otras atletas cruceñas de otras disciplinas. Así es Jenny Daza Navia. Es raquetbolista desde muchachita pero en los últimos años se hizo entrenadora personal eso si por la pandemia dejó de trabajar retomando esta actividad a la par de seguir entrenando y jugando raqueta y claro como quiso estar de figura esbelta a lo top model no descansa como ella dice hasta lograr su mejor versión.

CAMPEONA MUNDIAL
CUANDO ERA MÁS JOVEN

Fue Campeona Mundial por Bolivia y premiada Victoria Alada por los periodistas deportivos cruceños. Una de sus rivales y también compañera de dupla jugando Dobles Angélica Barrios y otra contrincante María José Vargas junto a Natalia Mendez siendo Jenny gran amiga de los hermanos Keller y admiradora del profe Monroy.
A la mexicana Longorio le pisó los talones jugando raqueta siendo una cruceña boliviana aguerrida compitiendo fuera de Bolivia
Es una deportista que gusta del fitness aparte de ser muy buena raquetbolista y también jugadora de pelota frontón y de mano.
Sus padres la apoyan en todo porque ante todo es deportista y persona de bien. Conocidísima en el Club Navia de propiedad de su tía dónde le gusta entrenar cuando nadie la ve a mucho ritmo y fuerza además que ya supo de competencias a puros músculos en los que brillan más mujeres poderosas como ellas siendo vigorosa pero bien femeninas toda la vida. Si no entrena para ella misma en el GYM de sus padres está de Personal Training o a puros raquetazos. Siempre activa.
Su nutrición es deportiva 109 x 100 y su disciplina de hábitos sanos es algo sagrado en su diario vivir. Ejemplo de que cuando se quiere ser deportista se lo es no importa privarse de muchos gustos
JENNY DE PADRE DEPORTISTA
Y TATA MAYOR SUPER VELOZ
Su papá Yuri Daza fue piloto de automovilismo y supo de correr el Gran Premio Integración del Oriente. Su mana administra el GYM ahí por la Calle México cerca a la UAGRM y la avenida Cañoto. Su abuelo Oscar Flecha Navia piloto de autos y motos de los de antes de los buenos.
Cuando no está entrenando duro y dándole con mucha técnica a la raqueta con la pelotita coqueteándole a flor de piel está mimando a sus perros que son muchos porque su papa se volvió un criador de canes único en su género teniendo más de 30 cachorros y otros perros ya adultos todos de raza fina.
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