Fue el gol lapidario cuando el match moría (últimos segundos). Fue ganar a duras penas entre luces y sombras cuando más duele para el rival. Bolívar logró una remontada agónica en Oruro tras imponerse por 2-1 sobre Gualberto Villarroel San José, con un gol de Lucas Chávez en la última jugada del partido, correspondiente a la quinta fecha del torneo todos contra todos, disputado en el estadio Jesús Bermúdez.
El conjunto local salió decidido a imponer condiciones desde el inicio y, en apenas seis minutos, generó tres situaciones claras de gol que evidenciaron su ambición de quedarse con los tres puntos. Sin embargo, se encontró con un seguro Carlos Lampe, que respondió con solvencia ante remates de Alex Cáceres y un cabezazo de Sergio Villamil.
Con el paso de los minutos, Bolívar equilibró el trámite, aunque le costó generar peligro. El equipo dirigido por Vladímir Soria mostró un juego lento y predecible. Aun así, estuvo cerca de abrir el marcador con un remate de Carlos Melgar que se estrelló en el travesaño.
Cuando se cerraba la primera mitad, un error de Lampe derivó en un penal tras desestabilizar a Samuel Galindo en el área. El árbitro Ivo Méndez sancionó la falta y Cáceres convirtió con un potente disparo para adelantar a GV San José.
En el complemento, el local apostó por el contragolpe y complicó a una Academia que no encontraba claridad. Recién en el tramo final, tras varios intentos y cambios ofensivos, Bolívar encontró el empate: Lucas Chávez remató entre varias piernas y Leonel Justiniano apareció para empujar el balón al fondo del arco.
Cuando el empate parecía sellado, Bolívar aprovechó una pérdida en campo rival y lanzó un contragolpe letal. En la última acción del partido, Chávez definió con precisión para sellar el 2-1 definitivo y darle a los celestes un triunfo clave que los mantiene en la pelea por la cima del campeonato.
