(con datos
La Razón
y El Deber)
Tras retiro
llegó a ser
Técnico
Figura de San José y Real Santa Cruz. Fue «10» y luego «9». El exdelantero se caracterizaba por su fortaleza y su buena definición, brilló en varios equipos. En Real jugó junto a varias figuras y una de ellas fue Álvaro El Cañonero Peña quien fue delantero de Bolivia en el Mundial 1994 con ese equipazo de Azksrgorta que en realidad lo armó el profe Habbeger.
Un día José Peña contó a La Super Deportiva de Bolivia que fue parte de ese gran elenco que tuvo Real en 1985-1986 junto a su con hermano pero como no era titular por aquellos años la gente no se acuerda de sus pininos antes de brillar en El Tigre y en Colombia ya como zurdo volante creativo. Esa vez charlamos en el Estadio Merengue y estaba ahí Farias y se acordó del penal que falló Real con Aguirre bien y mal en todo el partido contra Bolivar en esa final alegre y triste. Ahí estuvo Lezcano goleador como Álvaro Peña y luego destacó Ernesto en Oruro.
«Yo estuve en Real del 86 al 88», puntualizó Pepe Peña.
Vamos por partes contando la historia al revés. En la historia de San José hay un lugar reservado para el argentino Juan Ernesto Lezcano, quien formó parte de aquél plantel que clasificó por vez primera al club de la ciudad de Sebastián Pagador a la Copa Libertadores.
Comenzó su carrera en el fútbol como un “10” clásico, pero se convirtió después de un tiempo en un “9” de área y, a fuerza de goles, se confirmó en esa posición.

Chocolate
Farias
y Padilla
le ponían
pelotas
en bandeja
a Lezcano
y hacía
goles
Recuerda que en el partido definitorio contra Oriente Petrolero, en Cochabamba, anotó de penal el tanto que le dio al crédito orureño el pase a la Copa.
“San José armó un lindo equipo, esa vez dije que iba a Oruro para clasificar a la Libertadores. Por suerte se me dio y pude hacer el gol decisivo”, cuenta Lezcano desde Tabacal, su ciudad natal.
El plantel orureño llegó a aquel encuentro en inferioridad de condiciones debido a las suspensiones y lesiones que sufrieron varios de sus jugadores.
Lezcano no olvida que fue Real Santa Cruz el que lo trajo al fútbol boliviano en 1984.
“En Bolivia se jugaba un buen fútbol en esa época, los equipos estaban bien armados, había jugadores muy importantes”.
Aunque con el cuadro merengue llegó hasta la final del torneo de 1985, que la perdió contra Bolívar por la vía de los penales, recuerda más su paso por Oruro, por eso no duda en señalar que fue parte de un equipo histórico.
“Se formó un grupo excelente con jugadores de selección, otros con pasado mundialista. Con un grupo de peso, llegó el éxito que alegró a toda la ciudad que vive a full la pasión por su equipo. Donde íbamos se llenaban los estadios, parecíamos locales”.
Compartió vestuario, entre otros, con Wálter Maladot, Dionisio Gutiérrez, Luis Galarza, Federico Justiniano, Ramiro Vargas, Carlos Arias, Roberto Pérez, Daniel Valencia y Jaime Villamil.
Sobre sus características en la cancha, asegura que tenía una muy buena pegada y sacaba ventaja por arriba por su estatura.
Se topó contra varios y buenos goleros, pero festejó goles contra arqueros de la talla de Daniel Jurkevicius, Emilio Ludueña, Eduardo Terrazas o el peruano Eusebio Acasuzo, quien atajó en Bolívar.
También chocó frente a zagueros fuertes y espigados como Roberto Brunetto, José Luis Valverde, y Eligio Martínez. “Eran muy duros, para enfrentarlos había que poner mucha fuerza», dijo a La Razón.
LEZCANO A PURO GOL
Nombre: Juan Ernesto Lezcano
Nacimiento: Tabacal, provincia argentina de Salta, 18 de agosto de 1962.
Familia: Está casado con Paola Mariana del Carmen. Sus hijos son Lautaro, Caterine y Santino.
Ocupación: Director técnico de fútbol.
Trayectoria: En el país jugó en Real Santa Cruz, San José (dos ciclos) y Wilstermann. En el exterior: Juventud Antoniana (ARG), Palestino (CHI), Emelec (ECU) y Deporivo Cali (COL).


El equipo albo rozó el titulo de campeón de la temporada 1985. La final la jugó contra Bolívar en Cochabamba, donde le anularon un gol y perdió en la definición por penales. Ahí jugó Lezcano siendo realista todo un merengue goleador.
Real Santa Cruz estuvo cerca, muy cerca de consagrarse campeón nacional por primera (y única) vez en 1986. El domingo 16 de marzo de ese año pudo ser, pero no fue, porque el árbitro vio falta en la jugada en la que Juan Ernesto Lezcano anotaba el gol del triunfo y lo anuló porque vio una infracción que el famoso VAR de hoy habría ayudado a enmendar aquel error histórico.
Ese día Real Santa Cruz definía el título con Bolívar en Cochabamba, considerado escenario ‘neutral’ para las finales. Época en la que los ganadores de los dos torneos se enfrentaban para decidir quién sería el campeón de la temporada.
“Te juró que no cometí falta, porque cuando la pelota viene de arriba, el arquero salta y la escapa. Solamente puse la cabeza sin tocarlo a Acasuzo, y entra. Quiero ver las filmaciones para salir de toda duda”, decía el salteño en los vestuarios del estadio Félix Capriles, con la derrota consumada y el título en manos de Bolívar.
Después despotricó contra el árbitro Óscar Ortubé. “Siempre nos ha perjudicado”, protestaba el atacante mascullando bronca e impotencia.
A los albos les robaron la corona. Armaron un equipo importante, con Chichi Romero, Emilio Ludueña, el mencionado Lezcano, Chocolate Farías, Jesús Reynaldo, Tatú Padilla, el salteño Armengot, Luis Aguirre, Lorgio Antelo, Sergio Rivero, Arauz, Calderón, Wilson Pereira, Álvaro Peña, dirigidos por el chileno don Andrés “Chuleta” Prieto.
Había luchado toda la temporada hasta que consiguió llegar a donde nunca antes lo había hecho, a una final de campeonato, que a la postre sería la única en sus cincuenta y nueve años de vida. La jugada es un mal recuerdo.
El partido fue parejo, aunque aquel Bolívar conformado por Acasuzo, Soria, Borja, Carlos López, Baldessari, Ferrufino, Figueroa, Pérez, Vargas Céspedes, Orellana y Bonilla, entre otros, desaprovechó claras ocasiones en el primer tiempo.
Real reaccionó, mejoró en el segundo tiempo, dominó y tuvo las suyas. Hasta que llegó aquella jugada en el primer tramo del complemento, en el minuto 16.
Tiro de esquina desde la derecha ejecutado por el zurdo brasileño Farías. La pelota llega a la mitad del área chica, el peruano Acasuzo trata de ‘descolgarla’, y se le escapa con Lezcano al acecho. El argentino aprovechó el error del golero y marcó de cabeza el gol que acercaba a Real Santa Cruz al título.
Pero el árbitro paceño Óscar Ortubé vio falta del atacante contra el golero y anuló la conquista, en una polémica decisión. Lezcano hasta hoy sigue convencido de que fue una acción legítima y el árbitro se equivocó.
“Me acuerdo muy bien, fue un centro (de Jorge Luis Farías), (Eusebio) Acasuzo quiere agarrar la pelota, se le escapa la pelota de las manos; yo entro de frente, me elevo y pego el frentazo. Fue un gol legítimo. Realmente no sé qué cobró el árbitro; le pregunté y no supo qué contestar, y nos volvimos locos todos”, dice Lezcano desde Orán, Argentina, donde radica, recordando aquel momento que no se le borra de la memoria.
Real Santa Cruz y Bolívar fueron a la definición por penales. El equipo paceño fue más certero que el cruceño y se quedó con el campeonato nacional 1985.
El delantero, que después emigró al Deportivo Cali de Colombia, Emelec de Ecuador y luego militó en Oriente Petrolero, San José y Wilstermann, siguió de por vida lamentando no haber podido lograr el título.
“Fue una pena muy grande, una congoja que me duró mucho tiempo, muy triste, la verdad. Creo que éramos merecedores de ese campeonato. Lo ganamos con toda la honestidad y el buen fútbol por el gran equipo que teníamos. No sé qué quiso hacer este hombre, favorecer a un equipo de la talla de Bolívar, que no lo necesitaba”, sostiene Lezcano con la amargura a cuestas.
Tengo contacto con el Chemo Acasuzo, nos saludamos. Y le digo siempre, qué gol que me anularon, y reconoce que no hubo falta, que se le fue la pelota de las manos, en cuestión de segundos. Ni lo toqué. Están las imágenes”, agrega con dejo de impotencia porque sabe que la historia no se puede cambiar.
“Fue injusto, sin embargo Real Santa Cruz se puso los pantalones largos”, decía el presidente del club, don Osvaldo Gutiérrez, invadido por la tristeza.
Diez años después, Real Santa Cruz volvió al mismo escenario ante otro rival paceño, The Strongest, a definir el Torneo Apertura. Esta vez acertó en los penales y se quedó con el torneo, pero no era lo mismo, porque ese logro no otorgaba el título de campeón nacional.
Hoy, los albos están lejos de esos logros. Por eso les cuesta sacarse ese amargo sabor de la derrota.
En esa época Lezcano brilló como realista y luego como santo orureño.
