GRANDE PAULO VICTOR
PENTACAMPEÓN MUNDIAL
DE BICICROSS
INSPIRANDO GANAR
EN SUS SOBRINAS
Un día les ganó a todos a toda velocidad con tiempo record y sin ensuciarse mucho como de costumbre y ahí ya sus sobrinas vieron en él un enrmo a seguir acelerando a full con muchas agallas y así ellas llegaron a obtener podios en latinoamerocanos y torneos a nivel Sudamérica poniendo orgullosos a sus abuelos a don Pikin y la señora Moreno de Aguilera.
Si así fue Paulo Víctor Aguilera Moreno, hijo de Adolfo Pikin Aguilera, destacado piloto cruceño de bicicross (BMX) años 1990 e inicios era 2000. Memorable por su pasta para competir manejando su bici rápida y furiosa. Más allá de defectos y virtudes un deportista que dejó huella en su momento ganador varias veces del premio Victoria Alada.
Nacido en Santa Cruz de la Sierra, tuvo una trayectoria precoz e histórica:
Ganó su primer título mundial a los 6 años en Inglaterra (1996).
Posteriormente, obtuvo otros títulos internacionales en sedes como Australia (1998), Argentina (2001) y Brasil (2002).
Culminó su racha al alcanzar su quinto título mundial en Perth, Australia, consolidándose como un hito para el deporte boliviano.
Posterior a su brillante etapa formativa como juvenil, el deportista siguió ligado al bicicross en categorías mayores.
LUCIANA
Y MARIANA
HONRRARON
A DON PIKIN
Y ROCKY:
EL APELLIDO
SE HONRA
COMPITIENDO
Y GANANDO

Luciana (12 años) y Mariana Aguilera (8) llevaron el bicicross en la sangre, porque su padre Mario fue un piloto destacado, y su tío Paulo Víctor Aguilera mucho más, fue cinco veces campeón mundial a fines de los 90. Ambas niñas, pese a su corta edad, en 2018 ya habían cosechado éxitos para Bolivia.
La mayor de las hermanas alcanzó, en su categoría, el título continental panamericano, mientras que la menor obtuvo el tricampeonato como subcampeona mundial.
Al margen de Jaime Quintanilla (22 años) y Sebastián Ordóñez (9), los dos pilotos bolivianos de BMX más destacados en el contexto internacional, las Aguilera fueron lo mejor de Bolivia en la rama femenina.
En esa temporada ambas cumplieron muy buenas actuaciones en las fechas de la Copa Latinoamericana que se cumplieron en Sucre (Bolivia), Medellín (Colombia), Santiago (Chile) y en Buenos Aires (Argentina).

En este último certamen en territorio argentino, Luciana logró el bicampeonato latinoamericano, mientras que Mariana el “tri”, cada quien en su respectiva categoría.
Luciana contó que pese a ser la mayor empezó en esta disciplina luego de su hermana menor porque la vio competir y eso la motivó a seguirla y le agarró el gusto. “Tofo fue por Santa Cruz Bolivia”, dijo en su momento.
Recordó que ese año fue inolvidable porque de todas las competencias departamentales, nacionales, internacionales en las que compitió, en gran parte de ellas, demostró superioridad. “En Medellín le gané a la colombiana de mí categoría, que es subcampeona mundial en Bakú, y a otras rivales difíciles, con quienes corrí, pero gané porque voy con buena preparación”, detalló a Los Tiempos una vez muy contenta.
«Para mí valió la pena todo ese esfuerzo, porque luego una gana los campeonatos, y esa es la parte bonita”, resaltó Luciana.
En la mente de la mayor de las Aguilera está el haber corrido muchos años más, con el gran objetivo de competir, y ser, campeona olímpica. Podía haberlo sido», dijo suspirando.

Mario Aguilera
no sé olvida
de sus hijas
a toda velocidad
y a su padre
Pickin Aguilera
Por su parte, Mariana, la menor de las dos, apuntó a repetir los éxitos mundiales de su tío Paulo Víctor, quien de niño, fue un destacado bicicrossista internacional. “Mi pensamiento es ganar, como dice mi padre. Tengo fuerza para llegar primero”.
No recordó con certeza cuántos y qué títulos ganó porque compitió desde baby.
“También quiero agradecer a mi familia y a mi tío Paulo Víctor, que siempre me decía que voy a llegar a lo más alto, como él lo hizo”, acotó la menor de las Aguilera.
La bicicrossista rememoró que desde los 6 años comenzó a cosechar títulos, logrando su primera corona nacional, y de ahí es que obtuvo una seguidilla de victorias, tanto dentro como fuera del país. “Me decían que tenía mucha potencia y buena técnica”.
Mario, el entrenador y padre de las pilotos, sostuvo que en Santa Cruz el apellido Aguilera es sinónimo de BMX y que al paso que iban las dos niñas hubiesen superado a su hermano y a él. “Mi satisfacción era verlas felices porque practican el deporte que les gusta y lo hacen a nivel internacional. En Bolivia mantuvieron el apellido Aguilera en BMX como una tradición”.
Ya pasaron muchos años desde la primera vez que las dos pidieron bicicletas para competir de manera local. Y también lo hicieron a nivel internacional.
El progenitor de las Aguilera también destacó que desde hace años no se tenía a dos pilotos mujeres de nuestro país con ese éxito en el BMX internacional.
Agregó que el talento que ambas demostraron se desarrolló gracias a una planificación que cumplían en el año y que para mantener ese nivel competitivo era entrenar con mucho trabajo, y además, sin dejar de atender el colegio, que era también lo primordial.
“Pese a que son niñas, ellas aprendieron a sobrellevar las exigencias de los entrenamientos, que son todos los días en la semana, más los viajes y la presión que implica una competencia. Creo que ese era un punto destacado de ambas, porque no todos los deportistas pueden aguantar un ritmo así, otros no toleran la exigencia y dejan de competir”, explicó el padre de las Aguilera.
Sin embargo, no ocultó su desilusión, porque ese sacrificio individual y de su familia, no tuvo respaldo de las autoridades gubernamentales.
